La urbanización es una tendencia global irreversible. América Latina no es la excepción ya que ha atravesado por este proceso en el que un importante porcentaje de los habitantes han migrado de las áreas rurales a las ciudades en busca de mejores condiciones de vida.

En consecuencia, el crecimiento de las urbes ha traído consigo serios problemas como la presión sobre los servicios básicos, transporte, contaminación ambiental, asentamientos informales, delincuencia e inseguridad. Por otro lado, el abandono de áreas agrícolas ha resultado en una disminución en el número de unidades productivas agroalimentarias, la oferta de alimentos y el envejecimiento de las comunidades rurales. Igualmente, la presión urbana sobre las tierras agrícolas y forestales es cada vez mayor. Es en este marco donde surge la necesidad de analizar soluciones estructurales e integrales en los territorios para enfrentar los complejos problemas asociados con esta problemática.

Las Ciudades Intermedias, definidas como nodos articuladores entre las grandes ciudades y el campo productivo, pueden ser parte de la solución a esta situación, facilitando a la población rural el no tener que migrar a las grandes ciudades y, a su vez, fortalecer su identidad, territorialidad y una nueva institucionalidad productiva que contribuye a equilibrar esta problemática.

La conectividad y las redes sociales en América Latina cumplen la función de socialización de la información en el proceso de desarrollo, integración y ejercicio de ciudadanía en ésta

Permanentemente acuden a las ciudades de los países en desarrollo y desarrollados millones de personas que intentan incorporarse a la vida citadina generando problemas tales como: adaptación, salud, inseguridad y oportunidades de trabajo. Por otro lado, estas grandes ciudades en constante crecimiento consumen el 75 % de los recursos energéticos y emiten el 80 % del carbono que contamina el ambiente. Aunado a lo anterior, se debe tomar en cuenta que para el 2050 se proyectan más de 9 mil millones de habitantes en el planeta, de los cuales más del 70 % estará en estas ciudades.

América Latina es la región más urbanizada del mundo, con el 80 % de su población viviendo en grandes ciudades, y con un 25 % que vive en condiciones de pobreza en asentamientos informales de alta inequidad, exclusión social y vulnerabilidad de diferente índole. Adicionalmente, se tiene una baja competitividad urbana ya que únicamente 13 ciudades de América Latina se encuentran entre las 120 más competitivas del mundo.

La realidad anterior está dando paso a la construcción de un nuevo patrón de desarrollo que impulsa una visión territorial de éste y la desmitificación de la dicotomía urbano-rural. Frente a la atracción que generan las grandes ciudades, se hace necesario identificar ciudades intermedias, que construyan redes de servicios, tengan roles de articulación, y respondan a las necesidades objetivas de la población que habita en los territorios, para que continúen produciendo alimentos de manera eficiente y sostenible.

Sus alcances exigen trabajar en alianzas públicas-privadas, correspondiéndole a la sociedad civil asumir el liderazgo en innovar, complementar y apoyar la ejecución de políticas públicas que construyan la capacidad de gestionar los recursos (humanos, económicos y naturales) y permitan ejecutar planes y proyectos orientados a lograr mayor productividad del área rural para proveer seguridad alimentaria a las ciudades y la oferta de alimentos y servicios.

La academia, las agencias de cooperación y la iniciativa privada juegan un papel fundamental en este proceso. Sus roles están definidos como promotores de las innovaciones tecnológicas al identificar las tendencias globales y estudiando patrones de comportamiento, soluciones inteligentes, y acompañando las políticas públicas nacionales y locales.

A su vez, la conectividad y las redes sociales en América Latina cumplen la función de socialización de la información en el proceso de desarrollo, integración y ejercicio de ciudadanía en ésta. Es una variable de imprescindible consideración y uso al permitir, a través de ellas, acceder al conocimiento y al protagonismo de los actores territoriales y de otros más allá del lugar físico donde se encuentran.

La preocupación sobre la disponibilidad y la calidad de los alimentos en las ciudades demanda considerar la relación con las áreas productivas y su relación con los mercados urbanos potenciales, que reconozcan sistemas agroalimentario inteligentes y justos, sostenibles y con identidad. Muy vinculado al componente productivo agropecuario, se encuentra el sector turístico con una fuerte presencia e incidencia en las áreas rurales, convirtiéndose en un factor de cohesión social y dinamizador real de la economía.

Las Ciudades Intermedias en Latinoamérica y el Caribe son espacios hasta ahora definidos solo por el número poblacional, y no responden a un diseño planificado para constituirse en centros que, por tener mayor cohesión social por su número de habitantes, puedan adquirir la calidad de “nodos”, ofreciendo servicios, brindando las facilidades de una ciudad grande e influyendo con su dinámica, en el desarrollo de otras poblaciones menores y del área rural circundante.

Las Ciudades Intermedias en Latinoamérica y el Caribe son espacios hasta ahora definidos solo por el número poblacional, y no responden a un diseño planificado para constituirse en centros

Actualmente, la definición de esta categoría depende de cada realidad nacional en su relación de población, oportunidades y servicios, y no siempre tienen la atención priorizada de los organismos internacionales ni los Estados en razón de no competir con los problemas de las grandes urbes en hacinamiento, movilidad, seguridad y exclusión.

Esta cualidad aparentemente positiva que tienen las Ciudades Intermedias, no se ve reflejado de la misma manera en las respuestas estatales que se deben ofrecer para que no se repliquen en ellas, los problemas del patrón de desarrollo urbano.

Además, habrá que destacar que, frente a la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, las Ciudades Intermedias vienen adquiriendo un papel protagónico en los debates y acuerdos de las organizaciones internacionales.

Finalmente, es clave considerar que para las Ciudades Intermedias las decisiones de los formadores de políticas influyen significativamente en:

  • La efectividad de la conducción del desarrollo de la agricultura, ya que condicionan el mayor o menor acceso a servicios, tecnologías e infraestructura.
  • Las condiciones para el acceso y para expandir oportunidades de mercado para una más amplia canasta de productos.
  • La promoción de una mejor calidad de vida de los habitantes