Desde la antigüedad, el ser humano se ha agrupado en zonas estratégicas para subsistir y dependiendo del clima y los recursos, estas culturas se han definido y han definido sus ciudades.

Las ciudades comienzan a aparecer cerca del mar o de ríos, lo cual les da acceso a vías de comunicación y recursos naturales. Otras veces aparecen en montañas o lugares aislados para poder lograr protección de ataques militares.

Las culturas que conocemos han crecido o se han estancado en gran parte por donde les tocó nacer. Algunos han emigrado buscando mejores condiciones de vida y otros se han adaptado a su hábitat logrando un crecimiento en el mismo lugar.

Hablar de hoy implica hablar del futuro, pero por la velocidad en la que se están dando estos avances tecnológicos resulta muy complejo predecir lo que va a suceder con la humanidad y las ciudades del futuro

El clima es un factor determinante ya que obliga a los que se encuentran en climas fríos extremos a prepararse para subsistir, trabajando intensamente durante los meses cálidos para abastecerse y protegerse durante el invierno, desarrollando habitaciones adecuadas para responder a las inclemencias del tiempo. En cambio, los de climas cálidos normalmente se han desarrollado menos por la accesibilidad que han tenido a alimentos y recursos, inclusive la vivienda no requiere de gran aislamiento y la disponibilidad de materiales para la construcción es abundante. Esto hace que los grupos que vivan en lugares fríos se desarrollen más intelectualmente.

La fe y la religión han sido también otros de los motores de la cultura y el desarrollo de las ciudades. Siempre dirigidos por un gobierno ya sea militar o religioso han emprendido obras de gran magnitud en nombre de Dios o un líder militar, generándose así grandes periodos de guerras, invasiones y cambios, crecimientos y desaparición de ciudades, todo en nombre de la fe o de la vanidad y el ego de los gobernantes.

La humanidad y las ciudades han ido evolucionando constantemente y cada era generó cambios que las fueron elevando a lo que son hoy. Abreviando, comenzó con el uso del fuego, luego el uso de los metales, la era industrial y llegamos a hoy, le era cibernética.

Hablar de hoy implica hablar del futuro, pero por la velocidad en la que se están dando estos avances tecnológicos resulta muy complejo predecir lo que va a suceder con la humanidad y las ciudades del futuro.

Comunicaciones, información y tecnología han desarrollado ciudades inimaginables, sin embargo, gran parte de la población mundial sigue viviendo en pobreza extrema y ciudades muy precarias. La inequidad en recursos y los intereses de los mundos económicos, bursátiles financieros y militares han alejado y explotado a estos sectores de la población y los han reprimido de todos los beneficios de la tecnología actual.

Antes de este boom tecnológico la gente vivía donde podía y se transportaba de su casa al trabajo y viceversa, hoy existe la posibilidad de estar virtualmente en otra locación sin importar en qué parte del mundo se encuentre. Esto podría cambiar la forma en que concebimos la ciudad, tal vez sea la forma de alejarnos de la locura del tráfico, las multitudes, los embotellamientos, las dos horas de transporte para llegar al destino, la contaminación, el estrés, la hostilidad y, probablemente, la posibilidad de ver el campo y áreas más alejadas de las megalópolis como opción para buscar formas más ecológicas y así reestablecer el orden natural del planeta.

Existe otra situación que debe llamar nuestra atención: la sobrepoblación. Este es uno de los mayores problemas que existe actualmente, y si no pensamos en inversiones mundiales para resolverlo, nos enfrentamos (si no nos alcanzó ya) a un problema mayor, y este tiene una opción que resolvería no solo este, sino todos los problemas de esta humanidad: la educación.

Hoy disponemos de instrumentos tecnológicos para hacer llegar a través de las comunicaciones la educación a todos los rincones del planeta y, por medio de ésta, hacer conciencia de las situaciones reales que enfrentamos, tanto se refieran a grandes ciudades, al campo, a la sobrepoblación y, tal vez, enfocarnos más en buscar la felicidad a través de la cultura y la apreciación de la naturaleza y sus maravillas, y no de lo material y el consumismo irracional.
Lo que también complica la predicción del futuro es que nos enfrentamos a un crecimiento exponencial de la tecnología, misma que no tarda en volverse un ente independiente a través de la inteligencia artificial. Imágenes de un mundo apocalíptico surgen al pensar en androides asesinos gobernándonos y aniquilándonos, esperamos no sea así, pero por lógica natural tendemos a ser pesimistas al pensar en el futuro y la verdad es que hay motivos para serlo.

Tenemos que admitir que el ser humano como parte de un universo en equilibrio tiene una parte negativa y una positiva, la primera nos muestra esta faceta egoísta y ambiciosa de poder, la que ha generado guerras, sembrado odio, destrucción y mantenido oprimida a gran parte de la población en aras de sus intereses personales; aunque también está la otra parte, la que construye, la que ayuda, la que inspira y nos eleva cultural y espiritualmente, y a través de la educación esa es la que tenemos que promover.

Hoy tenemos las herramientas para poder solucionar los problemas actuales que afectan a las ciudades. Yo sé que sería difícil planear a largo plazo debido a la velocidad del crecimiento de la población así como los avances tecnológicos

Siempre han existido arquitectos y urbanistas visionarios de increíbles utopías urbanas, eso eran: utopía y ciencia ficción. Es momento de buscar en esas propuestas futuristas proyectos que se adecuen a nuestro futuro o buscar nuevas ideas basadas en todo el conocimiento que se ha adquirido en este último siglo, implementando nuevas formas de generar energía y reciclar absolutamente todo, recuperación de agua potable, inclusive existen hoy desalinizadoras para una escala pequeña que usan energía solar que permitiría establecer ciudades en los lugares más remotos del planeta.

Para concluir, creo que hoy tenemos las herramientas para poder solucionar los problemas actuales que afectan a las ciudades. Yo sé que sería difícil planear a largo plazo debido a la velocidad del crecimiento de la población, así como los avances tecnológicos, tenemos que resolver esto de una manera global, sin intereses políticos y económicos, solo pensando en el bien común. Utopía, tal vez.