Es 21 de agosto de 2030. Salgo de una reunión en la Ciudad Colonial y me dirijo al vehículo, camino a la casa. Cambio de opinión. Dejo mis cosas, cierro el carro y salgo a caminar. Estoy absorto en la energía de la Ciudad Colonial. Empiezo a caminar por la calle El Conde, que hoy en día reúne tiendas de las más famosas marcas dominicanas e internacionales, restaurantes y cafés, boutiques y galerías de arte; además de oficinas de grandes empresas y startups locales. Observo a la gente. Veo turistas fascinados por la belleza de la ciudad, su cultura, la amalgama de sabores y costumbres. Veo a los capitaleños relajados, sonrientes y acogedores, felices de tener a tantos extranjeros como huéspedes. Veo muchas bicicletas y menos carros que hace algunos años atrás. Estoy escuchando hablar español, inglés, francés y muchos otros idiomas. Veo rostros con rasgos africanos, asiáticos y europeos. Respiro un aire de un Santo Domingo completamente diferente, hoy una ciudad donde los jóvenes de todo el Caribe están soñando en llegar, algunos para estudiar, otros para trabajar, otros para abrir su startup, otros para entrenar para los Juegos Olímpicos. Santo Domingo se ha ganado el nombre de la capital del Caribe, es hoy un centro económico, una ciudad que ha atraído grandes empresas y grandes cerebros, una ciudad que combina historia con modernidad, una ciudad que ha sabido preservar su identidad, y que se ha enriquecido acomodando nuevas culturas y acentos de todas las islas caribeñas. Santo Domingo es hoy una ciudad organizada, fluida, una ciudad donde el ser humano es el centro de atención, que vela por la calidad de sus vidas, dándoles la comodidad de respirar aire fresco, sentirse seguros, tener opciones para salir, relajarse o practicar deportes, un lugar que les ofrece oportunidades económicas, una ciudad que resuelve los desafíos, una de las 5 más innovadoras de América Latina.

De vuelta al presente. Hoy en día, 21 de agosto de 2017, Santo Domingo se ve muy diferente y trae consigo muchos retos y responsabilidades para el nuevo equipo que está en la Alcaldía y que tiene como misión transformar esta visión de ciudad en una realidad. Hoy es una urbe que requiere de muchos esfuerzos para llegar a ser una ciudad normal, mientras que en paralelo nos desafía a trabajar para avanzar rápido hacia su futuro. Es una ciudad que ha heredado grandes problemas de infraestructura, de uso del suelo, poco amigable, con calles que celebran más los carros que a los ciudadanos; un lugar que lleva en el aire la ansiedad de cambio de su gente, que se ha desarrollado sin una visión de futuro, sin un planeamiento, sin tomar en cuenta el medio ambiente, una ciudad que ha ignorado sus tesoros en vez de transformarlos en oportunidades, como por ejemplo los más de 10 kilómetros de cinta costera o su Ciudad Colonial. Pero es nuestra ciudad y tiene todo el potencial para convertirse en una ciudad vivible, compacta, resiliente, sostenible, equitativa y emprendedora, abierta y llena de oportunidades para sus residentes y ciudadanos extranjeros, como capital del Caribe.

Tiene todo el potencial para convertirse en una ciudad vivible, compacta, resiliente, sostenible, equitativa y emprendedora, abierta y llena de oportunidades para sus residentes y ciudadanos extranjeros, como capital del Caribe

Camino al futuro

 Son tres dimensiones principales a las que estamos apuntando para convertir a Santo Domingo en la Super Ciudad – Capital del Caribe: su potencial económico, la gestión y la urbanización, la conectividad. Para maximizar su potencial económico estamos buscando poner la iniciativa privada y el Gobierno central en la misma página con relación al camino hacia dónde va la ciudad, que sea posible la optimización de los recursos invertidos por ambos, así como la manutención de su crecimiento. Como proyectos estamos viendo el fomento de la actividad turística en la ciudad de Santo Domingo; la conexión del centro económico de la ciudad (Zona Metropolitana) con el centro histórico y cultural (Ciudad Colonial) a través del Malecón, atrayendo tráfico de personas y fluidez, a la vez que se fomenta la actividad económica en un área noble de la ciudad que está siendo subutilizada y que tiene enorme potencial debido a su historia, belleza natural e infraestructura ya existente; la creación de un plan de cooperación entre empresarios y la Alcaldía para desarrollar las opciones de entretenimiento y comercio en el Malecón, incrementando la actividad económica y, como consecuencia la valorización inmobiliaria; la creación de centros de desarrollo tecnológico en áreas estratégicas de la ciudad, comunicadas con zonas que deberán pasar por un proceso de remozamiento urbano, igual que los esfuerzos para ayudar a los inversionistas extranjeros a encontrar oportunidades de negocios en Santo Domingo a través de la tecnología y de acuerdos con alcaldías de otras ciudades.

La expansión de Santo Domingo debe contener el componente de un muy buen planeamiento ofrecido a través del liderazgo de las Alcaldías y con la finalidad de garantizar que en el proceso de evolución las aristas como vivienda, comercio, transporte público, tráfico de vehículos, servicios, seguridad y salud estén armónicamente integrados y convergentes según un plan común de ordenamiento territorial (POT), que está en proceso de desarrollo. Trabajamos desde hace un año en la organización de la ciudad, en mejorar la seguridad, en incrementar las opciones de movilidad urbana, en la creación de normas para construcciones y actividad económica en las diferentes zonas del Distrito Nacional con el objetivo de hacer de Santo Domingo una ciudad para disfrutar, una ciudad inclusiva y abierta a toda la región, estudiando cómo convertimos a los ciudadanos en guardianes de la ciudad, cómo podemos deshacernos de los malos hábitos para dar espacio a los nuevos, haciendo del cuidado del medio ambiente una prioridad.

De qué manera la ciudad que se está desarrollando de forma tan rápida y estructurada se esté preparando para expandirse hacia otras latitudes, hacia ciudadanos de otros países, información, mercancías y productos es un tema de conectividad que requiere de la colaboración del gobierno central y del sector privado. Un aeropuerto desarrollado al nivel de hub de la región, el impulso de un cluster educacional como un pilar para el constante desarrollo de la ciudad a través de la innovación tecnológica, igual que la implementación de planes de incentivo para atraer negocios socialmente responsables, ampliando la inclusión social y digital, y ofreciendo más oportunidades. El uso de la tecnología como principal soporte para la integración población-ciudad, logrando desarrollar una gestión orientada por datos y ofrecer mejor servicios a los ciudadanos, y a los negocios, y crear un ambiente atractivo para los ciudadanos extranjeros, que buscan estudiar, invertir o entretenerse, son apenas algunos tópicos de enfoque en los próximos años.

El impulso de un cluster educacional como un pilar para el constante desarrollo de la ciudad a través de la innovación tecnológica […], ampliando la inclusión social y digital, y ofreciendo más oportunidades

Hacer de Santo Domingo una Súper Ciudad es una tarea de cooperación por el desarrollo de la sociedad en diferentes aspectos y que requiere que empresarios, Gobierno y población se unan alrededor de este reto buscando el éxito común que beneficiara a todos.  La visión existe, igual que el plan y el desempeño de un equipo que hace un año asumió la administración de la ciudad buscando ajustarle los patrones culturales e implementar acciones que transciendan un mandato e impacten en su futuro para ganarle el lugar de capital del Caribe y una gran ciudad del mundo.