La era Trump ha traído incertidumbre a las relaciones comerciales internacionales, incluyendo, por supuesto, a América Latina.

Poco después de iniciar su Gobierno, Estados Unidos se retiró formalmente del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés). Este acuerdo, suscrito entre varios países de ambos lados del Pacífico, entre los que se encuentran Chile, México y Perú, convertiría en vinculantes gran parte de los compromisos asumidos voluntaria-mente en el marco del APEC. El retiro de Estados Unidos, hace más difícil su entrada en vigencia, pues su participación era un atractivo especial para algunos países como Japón.

También en el plano comercial, Estados Unidos ha anunciado la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte suscrito con Canadá y México. Estas dos decisiones indicarían el desinterés de Estados Unidos con respecto a los acuerdos multilaterales y, aunque aún no han hecho mayor referencia a ellos, el futuro de los tratados bilaterales vigentes tampoco parece auspicioso.

Esta situación nos lleva a analizar y revalorizar otras alianzas económicas y comerciales entre los países latinoamericanos. La más importante de ellas, en este momento, tal vez sea la Alianza del Pacífico integrada por Colombia, Chile, México y Perú. Esta Alianza es una iniciativa de integración regional, cuyo objetivo es impulsar un mayor crecimiento y competitividad de las economías de los países miembros para conquistar conjuntamente otros mercados.

La Unión Europea ha sido siempre un socio natural e histórico de la región y principal inversionista extranjero en la misma; es sobre esta base que ambos bloques podrían intensificar sus vínculos estratégicos

Si bien China estaría aprovechando la “era Trump” para posicionarse como posible aliado estratégico para América Latina, la Unión Europea ha sido siempre un socio natural e histórico de la región y principal inversionista extranjero en la misma; es sobre esta base que ambos bloques podrían intensificar sus vínculos estratégicos en el ámbito social, político y económico.

Los países de la Alianza del Pacífico ya cuentan con tratados bilaterales con la Unión Europea. En el año 2000, México y la UE pusieron en vigor un Tratado de Libre Comercio; en el 2002 Chile firmó el Acuerdo de Asociación; y finalmente en el 2012, Perú y Colombia suscribieron el Acuerdo Comercial con la UE. Sin embargo, las sinergias que se podrían obtener en una alianza en bloque son mayores.

 

¿QUÉ SIGNIFICA LA ALIANZA DEL PACÍFICO?

Un mercado de 220 millones de personas, el 40 % del PIB de América Latina y el Caribe y el 52 % del comercio total de la región. Al sumar la producción de estos países, representan la octava economía del mundo y ocupan los cuatro primeros lugares en América Latina del índice Doing Business 2016 del Banco Mundial, que califica la facilidad para hacer negocios.

Asimismo, los únicos países latinoamericanos miembros de la OCDE son Chile y México, en tanto Perú y Colombia, ya han solicitado formalmente su ingreso a dicha organización.

Los países de Unión Europea no se han mostrado indiferentes a lo que ocurra en este bloque y se han constituido como observadores de la Alianza del Pacífico.

Cabe señalar que dentro de la Alianza aún hay camino por recorrer. Entre sus fines contempla alentar la integración regional, avanzando progresivamente para alcanzar la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas. Y si bien ya se ha dejado libre de aranceles el 92 % de los productos, para incrementar el comercio en bloque, faltaría crear otros mecanismos como, por ejemplo, certificados únicos y ventanillas únicas.

Este es el momento, no solo de consolidar la integración hacia el interior de la Alianza del Pacífico, sino de consolidar y profundizar la relación entre ésta y la Unión Europea

En el tratamiento de las inversiones, la creación del Mercado Integrado Latinoamericano (MILA) fue un gran avance, pero uno que aún no se ha terminado de consolidar.

Si hablamos de libre tránsito de personas, se han eliminado las visas de turismo, pero aún falta trabajar el reconocimiento de títulos y permisos laborales.

Respecto a la promoción del turismo, por ahora solo existen vuelos directos a las capitales y alguna otra ciudad principal, pero no se han desarrollado rutas directas a los sitios arqueológicos o turísticos de cada país.

Ahora se presenta un nuevo reto y oportunidad para el futuro de esta alianza. Si bien la postura de Kuczynski, actual presidente de Perú, es clara respecto al importante rol de los acuerdos económicos, los otros tres países que la conforman tienen elecciones presidenciales próximamente: Chile en noviembre de este año, y Colombia y México en el primer semestre de 2018. Más allá de los resultados de las elecciones, la vocación y trayectoria de apertura comercial y económica de estos países hace pensar que la ruta de la Alianza del Pacífico será consistente y que, probablemente, se acelere.

Este es el momento, no solo de consolidar la integración hacia el interior de la Alianza del Pacífico, sino de consolidar y profundizar la relación entre ésta y la Unión Europea. En esta ruta, España tiene espacio para, desde el ámbito europeo, seguir imprimiendo el liderazgo que su presencia actual y su legado histórico le reservan en esta nueva América Latina.