Trump cumple cien días en el poder con tres visiones sobre el balance: la crítica, la moderada y la positiva. Comenzando por la más opuesta, es un presidente que ha fracasado. Empezando por la economía, esta habría crecido solo un 0,7 % en el primer trimestre, muy por debajo de lo necesario para que en su primer año de gestión el crecimiento se ubique entre 3 y 4 %. Ha fracasado en el Congreso al no lograr la aprobación de su reforma clave, la del Obamacare. Al mismo tiempo, en el proyecto de presupuesto se vio obligado a aceptar que no se incluyeran partidas para la construcción del muro con México, uno de sus objetivos inmediatos que más proclamó. Desde que existen mediciones sistemáticas, a partir de la Presidencia de Eisenhower, es el presidente con el nivel de aprobación más bajo (43 %) al cumplir los cien días. Las movilizaciones en su contra continúan, como la que tuvo lugar el 1 de mayo en la capital del país. La justicia de primera y segunda instancia ha frenado sus decretos para limitar la inmigración proveniente de países musulmanes. Las denuncias, sobre vinculaciones de su administración con Putin, han debilitado su credibilidad y lo amenazan. En política exterior ha tenido idas y venidas y ha puesto en evidencia que no tiene una estrategia definida. Iba a aliarse con Putin y termina enfrentado por el bombardeo a Siria; iba a enfrentarse con China y termina buscando un acercamiento por la crisis de Corea del Norte. Con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés) anunció que lo abandonaba y después que lo renegoció. El ejercicio “familiar” del poder implica la instalación de la “cultura populista” en la Casa Blanca.

En la visión favorable sobre el saldo de los cien días de Trump, la opinión es totalmente la contraria. Que tenga 43 % de aprobación, implica que mantiene intacto el apoyo de sus votantes, pese a la feroz crítica de los medios de comunicación. Los valores récord alcanzados por Wall Street, el Nasdaq y el índice de bonos del JP Morgan alcanzados durante los primeros cien días de Trump, son evidencia elocuente de que tiene las expectativas económicas a favor. Ha lanzado una ambiciosa reforma fiscal, disminuyendo impuestos a las empresas y la clase media, antes de cumplir los cien días, cumpliendo con su promesa más importante en el campo económico. Se están creando puestos de trabajo, el desempleo está bajando y las inversiones están retornando. En el Congreso, el único problema a resolver son los 33 representantes del “Freedom House”, es decir, del ala derecha de su partido –aproximadamente el 12 % de la bancada republicana en la Cámara Baja– que coinciden con la línea estratégica del presidente, pero que le piden medidas más duras. La casi totalidad de sus designaciones en el Ejecutivo han sido aprobadas por el Senado. Con la aprobación de su candidato para la Suprema Corte, ha pasado a tener la mayoría –5 a 4–, que podría aumentar a su favor en los próximos meses, con lo cual revertirían las decisiones judiciales adversas de primera y segunda instancia. Si bien es cierto que el prepuesto no contempla una partida para construir el muro con México, el Congreso aprobó el aumento del 10 % del presupuesto en defensa, un objetivo mucho más importante y un monto mucho mayor. Trump ha demostrado que con el uso de Twitter y las redes sociales puede enfrentar a los medios que mayoritariamente lo critican. Ha mostrado firmeza en política exterior con el bombardeo en Siria, con el uso de la “madre de todas las bombas” en Afganistán, y se encamina a solucionar el riesgo que representa Corea del Norte, por las buenas o por las malas.

Que tenga 43 % de aprobación, implica que mantiene intacto el apoyo de sus votantes, pese a la feroz crítica de los medios de comunicación

En medio de ambas interpretaciones están quienes sostienen que Trump ha comenzado a enfrentar los límites del sistema y que de una u otra forma éste se va adecuando a él. La justicia de primera y segunda instancia, al rechazar los decretos sobre inmigración de países musulmanes, le ha limitado el uso de los decretos y él lo ha aceptado. Lo mismo ha sucedido con el Congreso, al rechazar el proyecto del Obamacare y el Muro con México y el presidente ha tenido que aceptarlo como otro límite al poder. Es decir que la división de poderes está funcionando y limitando la arbitrariedad de Trump. Que el Congreso pueda objetar la reforma impositiva puede bajar expectativas económicas, pero al mismo tiempo confirmaría que la limitación al poder es real y concreta. En política exterior, los giros respecto a Rusia y China muestran que se termina imponiendo el realismo y el uso del poder militar se ha dado dentro de límites razonables. Las medidas proteccionistas finalmente han sido menores de las anunciadas. En definitiva, la imprevisibilidad de Trump ha sido menor a la esperada por la efectividad del sistema que ha limitado sus decisiones.

Mientras tanto, las elecciones europeas muestran un freno relativo del populismo pero al mismo tiempo una profundización de la crisis de las estructuras partidarias. La segunda vuelta de la elección presidencial francesa ganada por Macron mostró, entre otras cosas, que los dos partidos tradicionales quedaron fuera del balotaje. Esto representa una crisis sin pre-cedentes del sistema político en más de medio siglo. Plantea dudas sobre la gobernabilidad emergente de las legislativas que se realizan el 11 y 18 de junio (segunda vuelta). En esta crisis de sistemas políticos se puso en evidencia en el referéndum italiano, las elecciones presidenciales austríacas y en la elección general holandesa, aunque en las dos últimas el populismo finalmente no haya ganado. En cambio, en el Reino Unido, la primera ministra (Theresa May) puede obtener un triunfo histórico en las elecciones generales del 8 de junio, al lograr para su partido cerca del 50 % de los votos y acercarse a los dos tercios del Parlamento, lo que refuerza su decisión a favor de una versión “dura” del Brexit. Fuera de Occidente, el referéndum turco ha fortalecido a Erdogan, quien en mayo visitará a Putin, Xi y Trump, reforzando su rol de potencia regional en Medio Oriente. El 9 de mayo fueron las elecciones presidenciales anticipa-das en Corea del Sur entre dos candidatos, bajo la amenaza de un conflicto nuclear. Un candidato asu-me sin limitaciones la alianza militar con los EE. UU., y el otro se inclina por una posición más pacifista. El 19 de mayo son las elecciones generales en Irán y el presidente Rohani va a por su reelección. La división de los conservadores puede favorecerlo, así como la economía complicarlo.

En conclusión, en la visión crítica de Trump, cumple los cien días con el mínimo de aprobación en 60 años a esa altura, con la economía creciendo poco e idas y venidas en política exterior y sin alcanzar sus objetivos; en la visión favorable, no ha perdido votantes, ha logrado tomar el control de la Suprema Corte, puede solucionar las objeciones de su ala derecha en el Congreso y ha sido firme y efectivo en política exterior; en la visión intermedia, el presidente ha ido aceptando los límites que le ha puesto el Congreso y la Justicia, y adoptando una línea pragmática en política exterior, es decir, que el sistema está funcionando. Al mismo tiempo, en Francia se evita el peor escenario, y fuera de occidente, Erdogan se fortaleció ganando el referéndum. Las elecciones anticipadas en Corea del Sur se realizan bajo la amenaza de un conflicto nuclear.