Internet y medios digitales 

La consolidación de Internet como fenómeno global no para de crecer. Desde el año 2009 la población mundial conectada a Internet se ha duplicado pasando de 1,5 billones a 3,4 billones a finales de 2017. La plataforma social Facebook tuvo en el último trimestre de 2017 2,2 billones de usuarios activos en su plataforma, un dato que refleja el papel principal de este actor en el nuevo ecosistema de Internet.

Internet es ya fundamentalmente móvil. El número de teléfonos inteligentes (smartphones) a nivel global superan los 2,8 billones de dispositivos. De las 5,6 horas de media que un adulto americano pasa conectado a medios digitales e Internet, al menos, 3,1 horas son desde su teléfono móvil inteligente.

Publicidad y Microsegmentación

A este crecimiento exponencial de la población conectada a Internet le ha seguido de cerca el crecimiento del negocio de la publicidad digital. Solo en 2016, en Estados Unidos el negocio de la publicidad en Internet superó los 73 billones de dólares. El 85 % del crecimiento de este negocio se concentró en dos compañías: Google y, mayoritariamente, Facebook.

Podríamos pensar que el negocio está ya consolidado. Todas las previsiones dan por descontado que el gasto publicitario global en Internet ha superado o está a punto de superar el gasto publicitario global en televisión. Sin embargo, al negocio publicitario digital le queda aún un amplio recorrido. En Estados Unidos, se observa cómo, a pesar de que los usuarios dediquen más de un 28 % del tiempo en su dispositivo móvil, solo un 21 % de la inversión publicitaria se dedica, de momento, a ese medio. Se estima que la oportunidad de negocio de la publicidad móvil asciende a más de 16 billones de dólares.

Estamos hiperconectados y sobre esa hiperconexión se asienta la gran revolución tecnológica y social que propicia Internet. Los gigantes digitales se caracterizan por una oferta de servicios mayoritariamente gratuitos que les permiten capturar grandes volúmenes de datos sobre esos usuarios hiperconectados. Estos datos, procesados mediante algoritmos, permiten a estas compañías ofrecer a anunciantes sofisticadas formas de perfilar a sus públicos objetivos en micro-segmentos, así como de medir con gran precisión la efectividad de sus campañas. Los datos que ceden los usuarios son así la base fundamental del modelo de negocio.

Hiperconectividad y Desinformación: You are fake news!

Las noticias y los contenidos nos impactan de forma continua a través de múltiples puntos de contactos digitales –redes sociales, medios digitales– pero casi siempre a través de nuestro dispositivo digital de preferencia: el teléfono móvil, haciendo la experiencia personal y en tiempo real. Fruto de esta interconexión contribuimos de forma continua con nuestros clics a un fenomenal negocio global que aúna usuarios, tecnología, datos, anunciantes y plataformas de servicios online.

Contribuimos con nuestros clics a un fenomenal negocio global que aúna usuarios, tecnología, datos, anunciantes y plataformas de servicios online

Cuando interactuamos o distribuimos contenido es difícil entender el alcance total de nuestras acciones individuales. ¿Hasta dónde llegan nuestros likes? ¿Qué impacto tienen nuestros retweets? E igualmente, ¿hasta qué punto entendemos el efecto que otros tienen sobre nosotros en el mundo digital?

En esta sociedad hiperconectada los efectos no son lineales, son potencialmente exponenciales cuando lo que hacemos es amplificado por la red a la que estamos conectados.

Esta hiperconectividad nos hace también más vulnerables. Es fácil intuir que en este contexto al igual que cualquiera puede ser objeto de una campaña micro-segmentada de publicidad lo puede ser también de una campaña de desinformación.

Continuamente descubrimos, es especial, a la luz de la crisis de Facebook y Cambridge Analytica, cómo las comunicaciones digitales estratégicas son utilizadas por actores estatales y no estatales para perturbar y alterar la opinión pública.

En un reciente análisis para Bloomberg centrado en la opinión pública italiana sobre inmigración se detectó anomalías en la configuración y desarrollo del debate público digital

Por ejemplo, en un reciente análisis para Bloomberg centrado en la opinión pública italiana sobre el fenómeno de la inmigración –que se ha demostrado clave en las últimas elecciones– el equipo de Alto Data Analytics detectó importantes anomalías en la configuración y desarrollo del debate público digital meses antes de las mismas: con una alta polarización entre aquellos contrarios a la inmigración y aquellos partidarios de apoyar a los inmigrantes constatamos como estos últimos, a pesar de duplicar en tamaño a la comunidad contraria la inmigración tenían un ratio de actividad 2,5 veces inferior. Es decir, los contrarios a la inmigración se comportaban de forma anómalamente activa inundado el entorno digital con sus mensajes.

Estas y otras dinámicas similares contribuyen a elevar los niveles de ruido en lo que se ha venido a definir como polución informativa, que es una forma de lograr desinformación.

Es decir, nuestra hiperconectividad potencialmente nos expone a fenómenos de manipulación y propaganda muy sofisticados, progresivos y a los que podríamos estar contribuyendo sin saberlo cuando interactuamos digitalmente. La pregunta clave es ¿hasta qué punto somos conscientes? ¿Hasta qué punto nos importa?