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En el siglo XXI, la diplomacia ya no se desarrolla de forma exclusiva entre los Ministerios o las Embajadas de los países sino que, en paralelo, trabaja codo con codo con la sociedad civil que ha acabado convertida en la embajadora de los intereses de las naciones en el exterior.

Este cambio de paradigma ocurre en un entorno donde el gran reto para la diplomacia contemporánea es poner en valor el servicio que presta a su nación, a sus ciudadanos y a sus organizaciones empresariales, financieras y sociales.

Esta transformación en los roles y responsabilidades de la diplomacia del siglo XXI ocurre a la par que se acelera el ritmo de la revolución de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, que se han convertido en el centro de gravedad de la diplomacia, es decir, la proyección del poder y la influencia de las naciones, dentro del entorno digital. Es en este nuevo territorio donde los ciudadanos comparten y conversan sobre los asuntos de la actualidad que les afectan, entre ellos, la labor que desempeña el servicio exterior para la defensa de sus intereses y la satisfacción de sus expectativas, cada vez más crecientes, en un modelo de gobernanza que, a la fuerza, se transforma en mucho más inclusivo y participativo para todos.

La diplomacia del siglo XXI apuesta por un nuevo paradigma de liderazgo en las relaciones internacionales

01_1Nye ha acuñado la idea de soft power y de smart power, mientras que Seib señala el impacto de los medios sociales en la real-time diplomacy, por citar a dos de los autores más reconocidos, que han escrito sobre este asunto de la nueva diplomacia. En cualquier caso, todas estas ideas tienen un denominador común: son nuevos tiempos para la gestión de la influencia de las naciones en el mundo.

En este marco de cambios UNO17 quiere contribuir y reflexionar sobre el papel innovador de la diplomacia, que requiere la modificación, la reconfiguración y la reprogramación de las actividades diplomáticas para pensar y ejecutar una estrategia acorde al nuevo entorno internacional.

Al mismo tiempo, este número plantea nuevas formas de organizar el servicio exterior, de establecer las relaciones exteriores con los ciudadanos y, en síntesis, de hacer diplomacia hoy y en el futuro.

Nuestro agradecimiento a todos los que han contribuido a este número, y, de manera destacada, al Profesor Juan Luis Manfredi por su especial implicación.

Esperamos que les guste.