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La comunicación es reflejo de lo que ocurre en la sociedad y a través de su análisis se pueden extraer las tendencias económicas, políticas y sociales que dibujan nuestra historia contemporánea.

En este entorno versátil y complejo, surgen nuevas formas de comunicar y de relacionarse y, con ellas, nuevas tendencias y liderazgos que guían el desarrollo de las sociedades. Las empresas, las instituciones y los gobiernos enfrentan hoy nuevas responsabilidades comunicativas ante una sociedad en constante mutación y, cada vez más, exigente.

El rastro más profundo y valioso que ha dejado tras de sí la Gran Recesión es la fiscalización creciente por parte de los dueños de las compañías, de sus accionistas, de sus inversores y de sus stakeholders, en general, ante las prácticas directivas de empresas e instituciones que tradicionalmente habían permanecido al margen de dicho escrutinio tan exigente.

De igual modo, el ciudadano se ha convertido en un protagonista fundamental en el devenir de los acontecimientos de nuestros días ya que ha dejado de ser un sujeto pasivo para encarnar una posición de consumidor exigente, votante crítico, o, sencillamente, de ciudadano con capacidad para cuestionar aquellos hechos que acontecen a su alrededor.

01_1Su altavoz ya no es solo la palabra impresa: las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación le facilitan acercarse a multitud de herramientas que aceleran y multiplican este proceso.

En esta coyuntura, la transparencia ya no se presenta como una opción sino, como una obligación.

El entorno operativo actual de las empresas, las instituciones financieras y de las organizaciones públicas se caracteriza por la necesidad de éstas de restañar o reforzar, según el caso, su confianza, su credibilidad y, en definitiva, su reputación entre sus grupos de interés.

Para ello, la innovación y la inteligencia corporativa deben formar parte, de igual modo, del ADN de su gestión directiva.

El carácter cambiante de la situación actual se manifiesta, además, en el fenómeno de la globalización y en cambios sociales como la movilidad, el aprendizaje masivo en línea y abierto, la rotación en el trabajo, el turismo y las nuevas conexiones interculturales que todos estos fenómenos acarrean.

El ciudadano se ha convertido en un protagonista fundamental en el devenir de los acontecimientos de nuestros días

Hoy, las fronteras han dejado de ser geográficas y la internacionalización surge como una alternativa más que atractiva a la madurez de las economías desarrolladas.

Esta tendencia global ha traído consigo el cambio de los ejes mundiales de poder, tradicionalmente basados en factores geoestratégicos de un mundo bipolar.

En este sentido, América Latina se presenta al mundo como uno de los nuevos centros globales de crecimiento económico y social y de poder en posición de progresiva equidistancia ante el resurgir de las potencias asiáticas y el envejecimiento del continente europeo.

Son tiempos para la gestión inteligente de la comunicación y la influencia y, en definitiva, de la gestión de los liderazgos corporativos, políticos y sociales.

Todas estas tendencias que definirán el futuro por venir, y que ya perfilo en mi libro recién publicado El octavo sentido, están recogidas en este número UNO 20, tan especial para nosotros por coincidir con el 20 aniversario de la Firma, en el que hemos querido reflexionar sobre todas aquellas preocupaciones, oportunidades y retos que definen a la sociedad del siglo XXI.